Colgados de clavijas o en fundas individuales, nunca apilados desnudos en un cajón. El metal duro es duro y frágil, y los dientes se astillan entre sí mucho más a menudo que contra la madera: un diente astillado significa un afilado o la basura.
La forma más habitual de estropear un disco no es cortar con él. Es dejarlo al lado de otro.
Por qué el metal duro se astilla con tanta facilidad
El metal duro es muy duro y, en la misma medida, frágil. Resiste la abrasión de maravilla y encaja fatal un golpe. Dos discos deslizándose uno contra otro en un cajón se astillan plaquitas mutuamente, y el daño es lo bastante pequeño para no verse y lo bastante grande para dejar una marca en todos los cortes.
Qué funciona
Clavijas en la pared, un disco por clavija, es lo más sencillo y lo mejor. La funda de cartón o de plástico con la que llegó el disco vale si la conservas. Un soporte casero con ranuras en contrachapado, o separadores en un cajón para que no se toquen dos discos, funciona igual de bien.
Óxido
Los cuerpos de los discos son acero desnudo y se oxidan, sobre todo en un taller sin calefacción donde se condensa humedad sobre el metal frío. Pasar un aceite ligero o cera antes de guardarlos lo evita. El óxido en los senos aumenta el arrastre; el óxido en el cuerpo aumenta el rozamiento dentro de la vía de corte.
Etiquétalos
Escribe el número de dientes y el tipo de afilado en el cuerpo con un rotulador, o en la clavija. Sacar un disco y ponerlo a contraluz para contar dientes es la razón de que se manipulen más de lo necesario.
Guárdalos limpios. La resina que queda en un disco endurece y después cuesta mucho más quitarla.
Última revisión: 2026-08-12