Mucho más de lo que casi nadie le concede, si la aspiración lo mantiene despejado: un disco está acabado cuando deja de cortar, no cuando parece sucio, y la mayoría se tiran embozados en lugar de gastados.
La mayoría de los discos de lija van a la basura con abrasivo de sobra encima, porque dejaron de cortar en lugar de gastarse. Son fallos distintos con soluciones distintas.
Embozamiento
El polvo, la resina o el acabado llenan los huecos entre los granos. El disco se pone brillante y oscuro, deja de arrancar material y empieza a generar calor. Esto explica la mayor parte de los discos desechados, y lo que lo evita es una aspiración que funcione.
Desgaste
Los granos se fracturan y se redondean. El disco sigue teniendo buen aspecto y simplemente corta más despacio y más fino de lo que sugiere el número de su dorso.
Cómo distinguirlos
Vidriado y oscuro significa que se embozó. Uniforme y claro, pero con la lijadora tardando el doble, significa que está gastado.
Cómo sacarles más partido
Aspiración, siempre y lo primero. Un disco en una lijadora con la manguera obstruida dura una fracción de lo que dura el mismo disco con aire circulando.
Después: menos presión, abrasivo de malla en maderas resinosas y una barra de goma de crepé para limpiar, que recupera un disco embozado sorprendentemente bien.
Qué te cuesta un disco cansado
Un 120 gastado se comporta como un 180 y deja la superficie peor preparada de lo que el grano que crees haber usado dejaría. Ese es el patrón de arañazos que aparece después de la primera mano.
Última revisión: 2026-08-12