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¿Merece la pena alguna vez comprar discos de sierra baratos?

Sí, para cortes que arruinarían cualquier disco: madera recuperada, cualquier cosa cerca de un clavo, tablas de exterior sucias. Para todo lo demás el disco barato sale más caro, porque el metal duro es más fino, el cuerpo es menos plano y afilarlo no compensa.

Sí, para cortes que arruinarían cualquier disco: madera recuperada, cualquier cosa cerca de un clavo, tablas de exterior sucias. Para todo lo demás el disco barato sale más caro, porque el metal duro es más fino, el cuerpo es menos plano y afilarlo no compensa.

La distancia entre un disco barato y uno bueno es real, y no está sobre todo en el número de dientes impreso en la etiqueta.

A dónde va el dinero

A la calidad del metal duro y a la cantidad que lleva. Un buen disco monta una plaquita generosa de HM de grano fino, que admite un filo vivo y sobrevive a varios reafilados. Un disco barato lleva una lámina delgada de metal duro basto, que se desafila antes y no se puede reafilar más de una vez.

A la planitud del cuerpo y al tensado. El disco se somete a tensiones durante la fabricación para que gire plano y rígido a régimen. Saltarse ese paso resulta invisible en la estantería y se nota luego en un corte que se desvía y en una vía de corte ancha.

A la regularidad del afilado. Si los dientes no están todos a la misma altura, cortan solo los altos, y se desgastan varias veces más deprisa.

El uso legítimo de un disco barato

Madera recuperada, madera de palé, cualquier cosa con arenilla dentro y los cortes de demolición. Cuentas con destrozar el disco, así que destroza uno barato.

El uso ilegítimo

El trabajo fino. Un disco barato en melamina o en madera dura te cuesta tiempo de lijado en cada pieza, y el tiempo es más caro que el disco que te ahorraste.

Reserva un disco declaradamente sacrificable, etiquetado como tal, y no lo acerques nunca a madera buena.

Última revisión: 2026-08-12